BAZOOKA:
La bazooka tiene su origen en Alemania, producto de una filosofía antitanque, recibiendo el nombre genérico de Panzerfaust (puño antitanque). El primero entro en servicio en los últimos meses de 1942, durante la II Guerra Mundial en la invasión de África del Norte.
Durante 1941, científicos estadounidenses desarrollaron un proyectil explosivo que, utilizando una carga determinada, podía penetrar una estructura acorazada sin que fuera necesaria la elevada velocidad que sólo un cañón podría proporcionar. El proyectil era un cohete aleteado de 60 milímetros, de casi dos kilos de peso, con un alcance eficaz de 500 metros.
En 1943 se estrenó en Túnez el Bazooka, cuya designación oficial era U. S. M1. Cuando el ejercito lo británico lo adoptó, le dio el nombre de lanzacohetes de 88m. Era un destructor auténtico de tanques hasta 90m de distancia. Su introducción revolucionó la concepción de la guerra contra los carros blindados. En la guerra de Corea el lanzagranadas se vio superado por un lanzador de cohetes de 80 milímetros que lanzaba un cohete de unos 5 kilos a una distancia de unos 700 metros; este cohete podía penetrar una plancha acorazada de unos 30 centímetros de espesor. La lanzadera fue reemplazada más tarde por un cohete precargado de 66 milímetros en un depósito desechable.
Cañón:
La invención del cañón se atribuye a Berthold Schwarz, un monje alemán del siglo XIV. El primer cañón utilizó cargas de pólvora para lanzar piedras o bolas de metal. Los cañones primitivos eran tubos metálicos de ánima lisa que se cargaban por la boca y se elevaban y apuntaban por procedimiento manual; el retroceso se resolvía dejando que el cañón retrocediera a su antojo. Se utilizaban para la defensa de accesos tales como puertas y puentes. Los cañones de estas piezas solían ser de pequeño calibre, similar a la de mosquete (unos 19mm), y se presentaban en hileras sobre un armazón de madera. Su parecido con los órganos eclesiales hizo que recibiesen el nombre de órganos, que figuran en una serie de documentos, y en alemán el resonante apelativo de Orgel-Geschütz (cañón órgano); también en Europa continental se utilizaron, a partir de 1340, nombres como ribadoquín y ribaude.
El cañón moderno, cargado por la culata (la parte posterior del tubo), consiste en un cilindro de acero forjado, con el ánima rayada para imprimir un giro al proyectil, reforzado con una funda de acero. La cureña cuenta con mecanismos que absorben la fuerza de retroceso al disparar y devuelven el cañón a la posición inicial de tiro. La precisión está resuelta mediante mecanismos que controlan los movimientos de elevación y laterales, a mano, eléctricos o regidos por un sistema automático que localiza y rastrea los blancos mediante radar. En 1975 el Ejército de los Estados Unidos presentó una bomba de artillería orientada por láser o cañón para disparar proyectiles guiados, capaz de alcanzar una gran precisión.
La munición engloba bombas de alto poder explosivo, bombas anticarro, bombas de humo y de señales, bombas que contienen agentes químicos y otras con cabezas nucleares. El cañón también puede disparar bombas con panfletos de propaganda y bombas con suministros médicos vitales para tropas aisladas. Según su utilización puede ser: antiaéreo, en defensa contra ataques aéreos, de costa, como medio de protección costera contra ataques navales, de campaña, si se utiliza para el apoyo de fuerzas terrestres, y contracarro, eficaz contra el carro de combate por su trayectoria muy tensa y la ausencia de retroceso.
El ánima (interior) del cañón puede estar acanalada en espiral, en cuyo caso es un ánima rayada, lo que mejora la estabilidad del proyectil en vuelo y hace más precisa su trayectoria. Algunos cañones utilizan una munición capaz de penetrar objetivos blindados. Los cañones pueden estar emplazados en barcos de guerra, en vehículos acorazados de combate y en tanques.
Los primeros cañones de artillería disparaban proyectiles simples que no explotaban; más tarde utilizaban una munición que esparcía fragmentos metálicos en el aire, llamada metralla. Estos cañones primitivos eran de avancarga (se cargaban por la boca). Los cañones modernos se cargan por un lado, lo que incrementa su velocidad de alimentación y frecuencia de disparo.
Morteros:
Un mortero es un tipo cañón corto y de pequeño tamaño que dispara proyectiles siguiendo una trayectoria alta y arqueada; esa trayectoria permite a la bomba disparada superar los obstáculos hasta alcanzar el objetivo. Las bombas se cargan por la boca y llevan una carga que las impulsa. Los morteros son adecuados para la guerra en terrenos abruptos, debido a su facilidad de transporte y sencillo manejo.
Al igual que los cañones, los primeros morteros disparaban proyectiles que no explotaban. Los modelos posteriores disparan proyectiles, llenos de pólvora, que llevan unas espoletas para que exploten con el impacto o justo antes de tocar el suelo. Las bombas de mortero también pueden llevar metralla.
ObuseS:
Los obuses se diseñaron en un principio como cañones de longitud media para disparar proyectiles de velocidad media con una trayectoria curva. Al disparar con un ángulo bajo, podían conseguir un alcance suficiente, como el de los cañones; con un ángulo alto pueden disparar por encima de obstáculos, de la misma forma que los morteros. En la actualidad ya no es tanta la diferencia que distingue los cañones y los obuses, pues éstos se equipan con cañones más largos y disparan bombas de diversos tipos, con el mismo alcance que el de los cañones de campaña. Por lo general, los obuses ligeros se montan sobre vehículos con ruedas que pueden ser remolcados por un pequeño camión, izados en el aire por un helicóptero o lanzados desde un avión con un paracaídas.
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