BAZOOKAS Y CAÑONES
QUIMICA ORGANICA Y CAÑONES
PINTURAS DE CAÑONES
BAZOOKAS Y CAÑONES
 
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ALGO DE HISTORIA
Consideramos que para hablar de este tema se tiene que saber un poco de historia de estos instrumentos de guerra. Después se va a hacer un análisis entre la relación que existe entre la química orgánica y estas armas.

El desarrollo de la artillería
Los romanos y otros pueblos de la antigüedad utilizaron instrumentos como la catapulta para lanzar rocas y otros proyectiles sobre las formaciones y fortificaciones enemigas. Los primeros cañones de pólvora aparecieron en Europa a comienzos del siglo XIV. Con una munición de rocas ígneas, bolas de hierro y proyectiles en forma de flecha, la artillería de aquella época tenía más éxito al infundir terror entre las filas enemigas que en la consecución de un daño efectivo. Las primeras piezas de artillería eran muy poco dignas de confianza y tenían cierta tendencia a explotar al disparar. Este problema se mantuvo hasta finales del siglo XIX, cuando la fundición de cañones ganó en eficacia y la artillería conquistó protagonismo en los principales ejércitos.
El desarrollo de la artillería modificó por completo la táctica y estrategia militares. Los primeros cañones y morteros se utilizaron sobre todo en el asedio de ciudades fortificadas, ya que el gran peso de la artillería impedía su utilización en una guerra de movimientos. A finales del siglo XIV los franceses utilizaron, ya con eficacia, cañones dotados de ruedas que permitían su transporte. La artillería siguió unida a las fuerzas de tierra durante casi otros tres siglos. A comienzos del siglo XIX la artillería era ya por sí misma una fuerza de apoyo móvil. Utilizada en baterías de muchos cañones, su fuego masivo se empleó para destruir fuerzas de ataque enemigas o desbaratar las fuerzas de defensa antes de lanzar la ofensiva con la infantería. La artillería móvil a caballo podía trasladarse de un punto a otro del campo de batalla.
Durante la I Guerra Mundial (1914-1918) el bombardeo artillero restringió en ambos bandos la capacidad de maniobra de sus fuerzas, lo que condujo a una guerra de trincheras. La II Guerra Mundial supuso el retorno a la táctica de maniobras con la aparición de los carros blindados y el transporte motorizado de la tropa, aunque la artillería continuó siendo la fuerza con mayor capacidad destructiva en el campo de batalla.
En conflictos recientes, como la guerra de Corea (1950-1953) o la guerra de Vietnam (1959-1975), la artillería ha dispensado desde la retaguardia la mayor parte de la cobertura de fuego necesitada por la infantería y demás fuerzas de tierra, con proyectiles convencionales o con proyectiles guiados por láser, capaces de destruir carros blindados en movimiento. Los proyectiles Beehive (colmena) son botes llenos de cientos de dardos pequeños que se utilizan contra masas de personas a corta distancia. Los obuses de tipo medio del Ejército de Estados Unidos tienen capacidad para disparar municiones químicas y nucleares con minas de dispersión.
Gracias a los recientes avances de las computadoras llevadas a bordo y de los instrumentos de localización, los cañones y lanzacohetes modernos se pueden desplazar con autonomía por el campo de batalla, deteniéndose para disparar y trasladándose después con rapidez a una nueva posición de fuego. Algunos cañones y lanzadores modernos pueden disparar una munición denominada ‘inteligente’: son proyectiles y cargas que pueden localizar y alcanzar blancos fijos o móviles mediante refinados sensores y rastreadores. Ese tipo de munición recibe también el nombre de ‘dispara y olvida’ porque su trayectoria no tiene que ser corregida en vuelo.
 
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BAZOOKA:
La bazooka tiene su origen en Alemania, producto de una filosofía antitanque, recibiendo el nombre genérico de Panzerfaust (puño antitanque). El primero entro en servicio en los últimos meses de 1942, durante la II Guerra Mundial en la invasión de África del Norte.
Durante 1941, científicos estadounidenses desarrollaron un proyectil explosivo que, utilizando una carga determinada, podía penetrar una estructura acorazada sin que fuera necesaria la elevada velocidad que sólo un cañón podría proporcionar. El proyectil era un cohete aleteado de 60 milímetros, de casi dos kilos de peso, con un alcance eficaz de 500 metros.
En 1943 se estrenó en Túnez el Bazooka, cuya designación oficial era U. S. M1. Cuando el ejercito lo británico lo adoptó, le dio el nombre de lanzacohetes de 88m. Era un destructor auténtico de tanques hasta 90m de distancia. Su introducción revolucionó la concepción de la guerra contra los carros blindados. En la guerra de Corea el lanzagranadas se vio superado por un lanzador de cohetes de 80 milímetros que lanzaba un cohete de unos 5 kilos a una distancia de unos 700 metros; este cohete podía penetrar una plancha acorazada de unos 30 centímetros de espesor. La lanzadera fue reemplazada más tarde por un cohete precargado de 66 milímetros en un depósito desechable.

Cañón:
La invención del cañón se atribuye a Berthold Schwarz, un monje alemán del siglo XIV. El primer cañón utilizó cargas de pólvora para lanzar piedras o bolas de metal. Los cañones primitivos eran tubos metálicos de ánima lisa que se cargaban por la boca y se elevaban y apuntaban por procedimiento manual; el retroceso se resolvía dejando que el cañón retrocediera a su antojo. Se utilizaban para la defensa de accesos tales como puertas y puentes. Los cañones de estas piezas solían ser de pequeño calibre, similar a la de mosquete (unos 19mm), y se presentaban en hileras sobre un armazón de madera. Su parecido con los órganos eclesiales hizo que recibiesen el nombre de órganos, que figuran en una serie de documentos, y en alemán el resonante apelativo de Orgel-Geschütz (cañón órgano); también en Europa continental se utilizaron, a partir de 1340, nombres como ribadoquín y ribaude.
El cañón moderno, cargado por la culata (la parte posterior del tubo), consiste en un cilindro de acero forjado, con el ánima rayada para imprimir un giro al proyectil, reforzado con una funda de acero. La cureña cuenta con mecanismos que absorben la fuerza de retroceso al disparar y devuelven el cañón a la posición inicial de tiro. La precisión está resuelta mediante mecanismos que controlan los movimientos de elevación y laterales, a mano, eléctricos o regidos por un sistema automático que localiza y rastrea los blancos mediante radar. En 1975 el Ejército de los Estados Unidos presentó una bomba de artillería orientada por láser o cañón para disparar proyectiles guiados, capaz de alcanzar una gran precisión.
La munición engloba bombas de alto poder explosivo, bombas anticarro, bombas de humo y de señales, bombas que contienen agentes químicos y otras con cabezas nucleares. El cañón también puede disparar bombas con panfletos de propaganda y bombas con suministros médicos vitales para tropas aisladas. Según su utilización puede ser: antiaéreo, en defensa contra ataques aéreos, de costa, como medio de protección costera contra ataques navales, de campaña, si se utiliza para el apoyo de fuerzas terrestres, y contracarro, eficaz contra el carro de combate por su trayectoria muy tensa y la ausencia de retroceso.
El ánima (interior) del cañón puede estar acanalada en espiral, en cuyo caso es un ánima rayada, lo que mejora la estabilidad del proyectil en vuelo y hace más precisa su trayectoria. Algunos cañones utilizan una munición capaz de penetrar objetivos blindados. Los cañones pueden estar emplazados en barcos de guerra, en vehículos acorazados de combate y en tanques.
Los primeros cañones de artillería disparaban proyectiles simples que no explotaban; más tarde utilizaban una munición que esparcía fragmentos metálicos en el aire, llamada metralla. Estos cañones primitivos eran de avancarga (se cargaban por la boca). Los cañones modernos se cargan por un lado, lo que incrementa su velocidad de alimentación y frecuencia de disparo.


Morteros:
Un mortero es un tipo cañón corto y de pequeño tamaño que dispara proyectiles siguiendo una trayectoria alta y arqueada; esa trayectoria permite a la bomba disparada superar los obstáculos hasta alcanzar el objetivo. Las bombas se cargan por la boca y llevan una carga que las impulsa. Los morteros son adecuados para la guerra en terrenos abruptos, debido a su facilidad de transporte y sencillo manejo.
Al igual que los cañones, los primeros morteros disparaban proyectiles que no explotaban. Los modelos posteriores disparan proyectiles, llenos de pólvora, que llevan unas espoletas para que exploten con el impacto o justo antes de tocar el suelo. Las bombas de mortero también pueden llevar metralla.

ObuseS:

Los obuses se diseñaron en un principio como cañones de longitud media para disparar proyectiles de velocidad media con una trayectoria curva. Al disparar con un ángulo bajo, podían conseguir un alcance suficiente, como el de los cañones; con un ángulo alto pueden disparar por encima de obstáculos, de la misma forma que los morteros. En la actualidad ya no es tanta la diferencia que distingue los cañones y los obuses, pues éstos se equipan con cañones más largos y disparan bombas de diversos tipos, con el mismo alcance que el de los cañones de campaña. Por lo general, los obuses ligeros se montan sobre vehículos con ruedas que pueden ser remolcados por un pequeño camión, izados en el aire por un helicóptero o lanzados desde un avión con un paracaídas.
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